Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
Hacer algo muy en los cinco casos.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Buena es la costumbre en el bien.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
El que hizo la ley hizo la trampa.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
El nosotros anula el yo.
Pecado callado, medio perdonado.
El carcelero es un prisionero más.
A todo marrano le llega su diciembre.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Santo Tomás, una y no más.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
El que la ley establece, guardarla debe.
El triunfo de los crueles es breve
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Antes de los años mil, otros mandarán la tierra.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
A gran culpa, suave comprensión.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Escritura es buena memoria.
Boca con duelo, no dice bueno.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
De pena murió un burro en Cartagena.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Con bondad se adquiere autoridad.