La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Palabra dada, palabra sagrada.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
El vino malo es mejor que el agua buena.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.