Casa ordenada, casa salvada.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
La muerte a nadie perdona.
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
El que pide lo justo, recibe migajas.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Guarda pan pa Mayo y hierba pa' tu caballo.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Tanto la lima mordió, que sin dientes se quedó.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Bicho malo nunca muere.
El que hace la ley, hace la trampa.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Casarse bajo el palo de la escoba
Con los descuidados, medran los abogados.
A mala suerte, envidia fuerte.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Venía como muela del juicio, picado y hasta atrás.
El buey manso mató al amo.
Lo ordenado en el cielo, por fuerza se ha de cumplir en el suelo.
Los justos pagan por pecadores.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
También al verdugo ahorcan.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Nadie sabe para quien trabaja.
Sin precio no se han las mujeres.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.