Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Baños, hasta los cuarenta años.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
Caracoles de Abril para mí, los de Mayo para mi hermano y los de Junio para ninguno.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.