En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
Pasa la tormenta y desaparece el malvado, pero el justo permanece firme para siempre.
Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.