No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
El que hizo la ley hizo la trampa.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Santo Tomás, una y no más.
Nadie sabe para quien trabaja.
También al verdugo ahorcan.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Los justos pagan por pecadores.
La barriga llena da poca pena.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
No se envía a un muchacho a recoger miel
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Venía como muela del juicio, picado y hasta atrás.
De mi maíz ni un grano.
Matar un tigre.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
El que la ley establece, guardarla debe.
Lo ordenado en el cielo, por fuerza se ha de cumplir en el suelo.
Ha de salir la corneja al soto.
Sin precio no se han las mujeres.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
El corazón del justo, piensa para responder.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Culo sentado, hace mal mandando.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Costumbre mala, desterrarla.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Las penas de amor las quita el licor
Donde entra tajada no entra rebanada.
La letra mata, su sentido sana.