El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
El que a hierro mata , a hierro muere.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Cuando Marzo va a mediar, el invierno ha de acabar.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Quien tiene la cabra, ese la mama.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Alma sin amor, flor sin olor.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Si la lengua erró, el corazón no.
La barca por sí sola va derecha hacia el arco al legar al puente.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
La paciencia es la llave del paraíso.
Caer es más sencillo que levantarse.
La imagen de la amistad es la verdad
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Borracho que come miel, pobre de él!
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Hermano mayor padre menor.
El que paga por anticipado no conseguirá un trabajo bien hecho.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
La lealtad se paga.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
A calza corta, agujeta larga.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
La arruga es viejera, la cana embustera.
A la hija muda, su madre la entiende.
Madre dispuesta, hija vaga.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
Gente parada, malos pensamientos.
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Zanahoria y nabo, buenos casados.