Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
No tires el agua sucia hasta que tengas otra limpia.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
Con quien tengas trato no tengas contrato.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Tres al saco y el saco en tierra.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.