La palabra es playa, el silencio oro.
Hermano mayor padre menor.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
Año hortelano, más paja que grano.
La paciencia es la llave del paraíso.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
Más dura será la caída.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
La miel no se ha hecho para la boca del asno.
No te salgas por la tangente.
Cada cosa tiene su precio.
No es lo mismo una leyenda hebrea que una vieja leyendo hebria.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
O en la oreja, o en el rabo, la mula parece al asno.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
A tres azadonadas, sacar agua.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Cenó carnero y amaneció muerto.
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
En cada legua hay un pedazo de mal camino.
El que no se embarca, no se marea.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
De padres gatos, hijos michinos.
Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
Un protector es como un manto.
Ni casa en cantón ni viña en rincón.
El que espera desespera.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Más vale una imagen que cien palabras.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.