Las gallinas de arriba cagan a las de abajo.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
A bloque, la casa en roque.
Quemar la casa para cazar el ratón.
Donde se está bien nunca se muere
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Ya los pájaros le tiran a la escopeta.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
El vino con el amigo.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
No necesito tecomates para nadar.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
A amo ruin, mozo malsín.
La barca pasa, la orilla queda
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
El que ha sido tu enemigo, nunca será tu amigo.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
La Cruz, la viña reluz.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
No hay nada peor que un maricon resentido.
Mear sin peer, rara vez.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Llámame gorrión y échame trigo.
Hablen cartas y callen barbas.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
Ayer putas y hoy comadres.