Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Confía en lo que ves
La fe no tiene miedo.
El hambre es el mejor cocinero.
Donde hay duda hay libertad.
El corazón no sabe mentir
Los dioses ayudan al que trabaja
La barba no hace al filósofo