No es posible defenderse del aburrimiento
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
Si no quieres que diga mal de tí no digas mal de mí.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Agua y sol, tiempo de requesón.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Haz tu casa al solano y vivirás sano.
La amistad entre los hombres que se estiman es como la luna nueva que crece a medida que pasan las noches
A la mujer feliz, la vida le ha de sonreír.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan.
La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
De mala sangre, malas morcillas.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Que chulo tu chucho colocho
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Más sabe el zorro por viejo que por zorro.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
A consejo de ruin, campana de madera.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
Abriles y condes, los más traidores.