Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
La viña y el potro, criélos otro.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
Me cayó como patada en la guata.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
A su tiempo se cogen las uvas.
No ha visto muerto cargando basura.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Con la muerte todo se acaba.
En tiempos de sequía, mata unas vacas para que otras coman.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
Quien siembra, siega.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Burro cansado, burro empalmado.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
Nunca bailes en una barca pequeña.
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Quien siempre adula se quema las mangas
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
No puedes impedir que las aves de la tristeza vuelen hacia ti, pero puedes impedir que aniden en tus cabellos.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.