Al cielo nadie va con ojos secos.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Cada cual mire por su cuchar.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Gente de montaña, gente de maña.
Cuando Dios quiere, a todos los aires llueve.
No te acostumbres a lo que no dure.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Por unas saludes, no te desnudes.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
El buey pace donde yace.
Enero mes torrendero.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Dejar de comer por haber comido no es tiempo perdido.
Algún ciego se ha curado con lo mismo que ha cegado.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Ajo hervido, ajo perdido.
Bondad con hermosura, poco dura.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Es como llevar leña para el monte.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Casa convidada, pobre y denostada.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
El trabajo ennoblece.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".