El amor enseña a los asnos a bailar
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Lo que con tus padres hagas, con tus hijos lo pagas.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
A todo marrano le llega su diciembre.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
A quien presta nada le resta.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Un día el lobezno se convertirá en lobo, aunque se haya criado entre los hijos del hombre.
Írsele a uno el santo al cielo.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Casa y potro, que lo haga otro.
Amor y vino, sin desatino.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
La muerte todas las cosas iguala.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
Lo que hoy parece, mañana perece.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
A veces perdiendo se gana.
El hable es plata, el silencio es oro.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
El ladrón juzga por su condición.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
El que con locura nace, con ella yace.
Recobrar la salud y sostener el fuero, no se hace sin dinero.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.