La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Quien lengua ha, a Roma va.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
Engordar para morir es mal vivir.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
No hay cuesta arriba sin cuesta abajo.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Formó una tormenta en un vaso de agua.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
El buen hijo a su casa vuelve.
De pico tenía mi abuelo un jarro, se cayó y se quedó chato.
Donde no hay harina todo es mohína.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
El mirón mirar, pero sin chistar.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Hable el sabio y escuche el discreto.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.