No te fíes del perro que ...

No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.

No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.

Análisis y Reflexiones

🧠 Interpretación Profunda

Este proverbio advierte sobre la desconfianza hacia apariencias de debilidad o vulnerabilidad que pueden ser engañosas. Sugiere que un perro cojo podría morder por dolor o frustración, y una mujer que llora podría manipular emocionalmente. En esencia, recomienda cautela ante señales que podrían ocultar intenciones peligrosas o manipuladoras, subrayando que la debilidad aparente no siempre es genuina.

💡 Aplicación Práctica

  • En negociaciones, desconfiar de alguien que exagera dificultades para obtener concesiones.
  • En relaciones personales, ser cauteloso con personas que usan el llanto o la victimización para evitar responsabilidades.

📜 Contexto Cultural

Proverbio de origen español, refleja valores tradicionales donde se desconfiaba de la expresión emocional excesiva y se asociaba la cojera en animales con imprevisibilidad. También evidencia estereotipos de género históricos, al vincular el llanto femenino con manipulación.

🔄 Variaciones

"Perro que ladra no muerde, pero el que cojea, cuidado." "Lágrimas de cocodrilo."