El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Quien siembra, siega.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
Agua, como buey; y el vino, como rey.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Las cosas se parecen a sus dueños.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Hormigas con ala tierra mojada.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
La venganza es un plato para tomar frío.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
La tierra será como sean los hombres.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Al albañil no le pongas la mesa hasta que le veas venir.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
A misa, no se va con prisa.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.