No le pidas peras al olmo.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Hazte la fama y échate a la cama.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
No hay dos sin tres.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Palabras sin obras, barato se venden.
La belleza siempre tiene razón
Bailar con la más fea.
Donde ajos ha, vino habrá.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Casa de mantener, castillo de defender.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
A la vejez aladares de pez.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Un ruin ido, otro venido.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
Todavía aguas corren profundamente.
Llegar al humo de las velas.