Juncos aunados, por nadie quebrados.
Quien sabe, sabe.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Qué es una raya más para el tigre.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
No debe de cambiarse de caballo al pasar el río.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
De veinte a sesenta, cornamenta.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
No seas mono, porque te bailan.
La pobre está más mamada, que teta recién casada.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Más obrar que hablar.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
A feria vayas que más valgas.
Pedir peras al olmo.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
No gastes pólvora en gallinazos.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.