Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
Quien desparte lleva la peor parte.
A burlas, burlas agudas.
Ser más bueno que el pan.
Dios sabe lo que hace.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.
Secreto de tres, secreto no es.
Con el engañador, se tú mentidor.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
La flor no se conserva roja cien días.
El amor más grande es el de una madre, a continuación el de un perro y por último el de un amante
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Existe la falsificación debido a que existe algo que es real.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
El ahorro es santo porque hace milagros.
A buen capellán, mejor sacristán.
Quien hizo una, hará ciento.
La admiración alaba, el amor es mudo
Sobre mojado, llueve.
Piedra que rueda, no crea moho.
Asna y pollino no llegan al molino.
A gato viejo, rata tierna.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Nadie da palos de balde.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
A la fuerza ahorcan y quedan bien ahorcados.
Dar puntadas.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Nadie sacia su apetito, con solo huevo frito.
Hablando se entienden los blancos.
Dar una higa al médico.
Ninguna maravilla dura más de tres días.
No pidas un cañon para matar un gorrión.
El joven armado y el viejo arrugado.
Yo que callo, piedras apaño.