Mientras el Saprissa este con vida, no se repartan nada.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Si no plantas en primavera, no recogerás en otoño.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
A la mesa de San Francisco, donde comen cuatro, comen cinco.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
A tu mujer no la alabes, lo que vale tú lo sabes.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
Uva moscatel, no llega al tonel.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Conejo que bien corre, no lo asan.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Burgáles, mala res.
Hoy por mí, mañana por ti.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
En todas partes tiene la semana su martes.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Costal vacío mal se tiene y costal lleno mal se dobla.
A quien espera, su bien llega.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Madre piadosa cría hija miedosa.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
La zorra no se anda a grillos.
Jugar al abejón con alguien.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
La lengua larga es señal de mano corta.
Una sola araña cien moscas apaña.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
Hace más la raposa que la curiosa.
Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.
No hay mal que dure 100 años ni cristiano que los aguante.