Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
Que cada cual espante sus pulgas.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Joven es quien está sano aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
La barriga llena da poca pena.
La verdad sale en boca de los niños.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Ave por ave, el carnero si volare.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Encontrar al perro en la olla
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
A buenos ocios, malos negocios.
Las boñigas de los caballos no son higos
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Casa oscura, candela cuesta.
Madre dispuesta, hija vaga.
Donde hay pelo hay alegría.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
De cuentos suele irse a chismes.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Atrás viene quien las endereza.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
El empezar es el comienzo del acabar.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Algunos períodos de separación conservan una buena amistad
Aquí paz y en el cielo gloria.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
El que del campo viene, cenar quiere.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
Lo que hoy parece, mañana perece.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
A donde fueres haz lo que vieres.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
No saber de la misa la media.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
El de las piedras hace pan.