Basta un minuto para hacer un héroe, pero es necesaria toda una vida para conseguir un hombre de bien
Una cosa rara sucedió en la muerte de mi tía: que un rato antes de morir aún vivía.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
El interés tiene patas.
Es tonto, pero se mete en casa.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin.
Saber dónde aprieta el zapato.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
La envidia es carcoma de los huesos.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
El que quiere subir inventa la escalera.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Qué bueno es comerse el grano sin tener que trillar la paja.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
Agua al higo y a la pera vino.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
Agua, barro y basura, crían buena verdura.
Dios perdona a quien su culpa llora.
No dejes crecer la hierba en el amino de la verdad.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Donde ajos ha, vino habrá.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.