Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Enójate pero no pegues.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Ama y guarda.
¿Para qué quiere el ciego la casa enjalbegada, si no ve nada?.
El que antes de su muerte ha plantado un árbol, no ha vivido inútilmente.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
Trato es trato.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
En mares serenos no se forman marineros buenos.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Quien agua ha tragado, ya no muere ahogado.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Negocio de enterrador, negocio asegurador.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
A casa vieja, portada nueva.
El dinero atraviesa el hogar del pobre igual que sopla el viento a través de una cabaña en ruinas.
Para mi cualquier petate es colchon.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Quien tiene diarrea se pega con la puerta.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
El que nada duda, nada sabe.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
El que es ciego de nación, nunca sabe por dónde anda.
El mal trago pasarlo pronto.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.