Tanto le alabas que nunca acabas.
Lo que no ocurre en un año, ocurre en un rato.
La que no baile, de la boda se marche.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
No hay dos sin tres.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Males comunicados, son aliviados.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
No comer por haber comido, nada nos hemos perdido.
No todo el que lleva zamarra es pastor.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Si alejas el combustible, alejas el fuego.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Más tira un pelo del coño que todo el moño.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
El que mucho habla, mucho yerra.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Para el solano, agua en mano.
Si tienes hijas, comerás buñuelos.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso. (Confucio)
El que guarda siempre encuentra.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
El que para mear tiene prisa, termina por mearse en la camisa.
Antes verdugo que ahorcado.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Antes muerte que vergüenza.
¡Chínchate un ojo!
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
De tal jarro, tal tepalcate.
Niño con siete niñeras se queda ciego.