Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
La buena cena, temprano suena.
Burro suelto del amo se ríe.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Donde entra beber, sale saber.
Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan.
El que ríe el último, ríe mejor.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Bebido el vino, perdido el tino.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Alzada en Abril y binada en Mayo, cedacico para otro año.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Hacer oídos de mercader.
El muerto delante y la griteria atrás.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
A chico mal, gran trapo.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
De desgraciados está el mundo lleno.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
Ni quito ni pongo rey.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Buena fama merece quien por su patria muere.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Al mal dar, tabaquear.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Adelante con los faroles.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.