A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
A buenos ocios, malos negocios.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
A malos ratos, buenos tragos.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Malos humores salen con buenos sudores.
Más vale tener malos amigos que buenos enemigos.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.