Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Gallo fino no extraña gallinero.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
La espina saldrá por donde entró.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
El hambre es el mejor cocinero.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
No son las malas hierbas las que matan el trigo sino la negligencia del agricultor.
Lancha La no pasa en balde.
Ingratos hacen recatados.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
La verdad es de un solo color
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Ni casa en cantón ni viña en rincón.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.