Si no existiera la gente común tampoco existirían las personas extraordinarias.
La verdad sale en boca de los niños.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Da un dátil al pobre y disfrutarás de su verdadero sabor
Abril frío, poco pan y poco vino.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Con la misma vara que midas serás medido.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Basta un minuto para hacer un héroe, pero es necesaria toda una vida para conseguir un hombre de bien
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
Mande la razón y obedezca la pasión.
Antes de hablar, pensar.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
El hombre haragán trabaja solo al final.
La belleza entra por la boca.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Los sirvientes no son diligentes si el amo es descuidado.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
Ni puta seas, y hagas las semejas.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
La libertad abstracta, como las demás abstracciones, no se puede encontrar
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
Escatimar y dar a putas.