Una obra mala, con una buena se paga.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
¡Este no es mi Juan, que me lo han cambiao, aquél tenía pelo y este está pelao!.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
La buena obra, ella misma se loa.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
A buena confesión, mala penitencia.