Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Amor y vino, sin desatino.
El que la hace riendo, la paga llorando.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
El mejor espejo es un ojo amigo.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
El que no ama, no se desilusiona.
Los pies van donde va el corazón
Limpio de polvo y paja.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Más vale algo que nada.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
El amor es como la flor de la higuera: si se huele discretamente exhala su fragancia, pero si se la expone a los ojos de los demás acaba cubierta de moscas y pierde su perfume
Un indio menos, una tortilla mas.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
El ojo quiere su parte
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
El paraíso está en el regazo de una madre.
No incluyas en la lista de tus amigos al hombre que aplasta sin necesidad un gusano
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
De tal palo tal astilla.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Mujer que se queja, marido que peca
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Más da el duro que el desnudo.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Casa convidada, pobre y denostada.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
El que no anda, no tropieza.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.