Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
En el pedir no hay engaño.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
El loco, por la pena es cuerdo.
Poca hiel corrompe mucha miel.
Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.
La falta de progreso significa retroceso.
Las buenas labores honran a los labradores.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Lo bello es difícil.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
La práctica perfecciona.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Quien se conforma tan solo con ver, ni siquiera piensa en tocar.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Hacerte amigo del juez
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Quien destaja no baraja.
Haz el bien y olvídalo.
Ahora adulador, mañana traidor.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Quien lo hereda no lo hurta.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
El que antes de su muerte ha plantado un árbol, no ha vivido inútilmente.
El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.
El que no arriesga, no pasa el río.
Lo que no cuesta no vale.
La fuerza vence, la razón convence.