La sugestión obra.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Del precipitar nace el arrepentir.
Solano, ni en invierno ni en verano.
Hombre canoso, hombre hermoso.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Año de hierba, año de mierda.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Mira que no está el horno para bollos.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Agua y nieve excesiva, no dejan criatura viva.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
De broma en broma, la verdad se asoma.
La ropa sucia se debe lavar en casa.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Desbarata hasta un balín.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Escucha el viento... que inspira
¡Lo que va de lo vivo a lo pintado!.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
Lo que no conviene no viene.
Están más concentraos que un jugo de china.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Es un pillo de siete suelas.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Todos los gatos son pardos.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Calor de paño, jamás hizo daño.
A gran prisa, gran vagar.
Quiero ver si como ronca duerme.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Eso es como pedirle peras al olmo.
Todo lo prieto no es morcilla.