No hay dicha, sino diligencia.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
Por el hilo se saca el ovillo.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
El orgullo puede estar oculto bajo un capa caída.
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Haceos miel y comeos han las moscas.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
Ni tan calvo ni con siete pelucas.
¿Qué hacer, Gaspar?. Como para cenar.
Eso es como pedirle peras al olmo.
La fantasía es más veloz que el viento
Como pecas, pagas.
Al endeble todos se le atreven.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Alabanza propia, mentira clara.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Haber de todo, como en botica.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
La casa quemada, acudir con el agua.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Tras de corneados ? Apaleados.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Es más confiable la más pálida tinta que la más brillante memoria.
El tiempo todo lo amansa.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Presto se va el cordero como el carnero.
Lo que has de dar al rato, dáselo al gato.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Más peligroso que chocolate crudo.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
No le busques ruido al chicharrón.
El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.
Donde hay pelito, no hay delito
A este son, comen los del ron, ron.
Échale guindas al pavo.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
La sed por el oro, socava el decoro.