Hablar hasta por los codos.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
La vida es así, y el día es hoy.
Del ahogado, el sombrero.
Abril, lluvias mil.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?