A borracho fino, primero agua y luego vino.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Fruta juanto al camino, nunca llega a madurar.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Fía mucho, más no a muchos.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Ser un mordedor de pilares
Mejor es no prometer que prometer y no hacer.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
No hay mejor maestra que la experiencia.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
Viento del solano, agua en la mano.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
No cuentes los pollos antes de incubarlos.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
La pizca, bien racionada, que el pisco no pone nada.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
La suerte y la muerte no escogen.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
La adoración es una admiración trascendental
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
El que se enoja pierde.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Emborrachar la perdíz
Jinca la yegua.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
El que venga atrás que arree.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Esto son habas contadas.