Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
El inicio es la mitad de la tarea.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
La duda es la llave del conocimiento.