Dar una de cal y otra de arena.
A un bagazo, poco caso.
La vida da muchas vueltas.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
Julio, lo verde y lo maduro.
Abrojos, abren ojos.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Cosa muy querida, presto perdida.
El que nada no se ahoga.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Burro que piensa bota la carga.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
La misa, dígala el cura.
Fía mucho, más no a muchos.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Echando a perder se aprende.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Para creer hay que querer creer
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Un ten con ten para todo está bien.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
La lluvia viene después de los bosques.
Remo corto, barca pequeña.
El hambre aguza el ingenio.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Depende de cómo caigan las cartas
La suerte y la muerte no escogen.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
A caracoles picantes, vino abundante.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Viento del solano, agua en la mano.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.