Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Dar de comer al diablo.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Nadie da palos de balde.
Matar dos pájaros con una piedra.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
A otra cosa mariposa.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Con tontos, ni a coger hongos.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Barbas mayores quitan menores.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
El que afloja tiene de indio.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Contigo, pan y cebolla.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Tanto la lima mordió, que sin dientes se quedó.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
No es solo el hombre el que mea a la pared, porque el perro mea también.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Mucho preito hace mendigo.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Ten en dos bancos el culo por si te fallará uno.
Son como uña y mugre.