La cuña que más aprieta, palo es de la misma horqueta.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Tal padre, tal hijo.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Callen barbas y hablen cartas.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
A la prima, se le arrima.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
Idos y muertos, olvidados presto.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Mallorquina, puta fina
Quien hace un cesto hace cien.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
A la mujer brava, la soga larga.
La ambición mató al ratón.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Esto es pan para tu matate.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Hay que tomar el toro por las astas.
De mala sangre, malas morcillas.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
A mal Cristo, mucha sangre.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
Dando dando, palomita volando.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.