En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
La avaricia es la mayor de las pobrezas.
Haz favores y tendrás enemigos.
Dos agujas no se pinchan.
No hay peor astilla que la de la misma viga.
Ni muy tenido ni generoso, que todo extremo es vicioso.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Matar pulgas a balazos.
Barbas mayores quitan menores.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
La muerte regalos no prende.
La envidia es carcoma de los huesos.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Por San Martín siembra el ruin.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
Ladrón que roba poco, es tonto y loco.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Intimidades, solo en las mocedades.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Burla pesada, en veras acaba.
La ropa de mala traza, se lava siempre en la casa.
Bueno es pan duro, cuando es seguro.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Quien bien ata, bien desata.
Dios castiga sin palo ni piedra
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Los vicios no necesitan maestro.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Los pastores descuidados preparan muchos banquetes al lobo.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.