Ira de hermanos, ira de diablos.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Contra gustos no hay nada escrito.
Esa es la gracia del buen escribano, escribir bien con mala pluma y papel malo.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
Adonde no te llaman, no vayas.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
El que se apura llega tarde.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
Más mueren de hartos que de faltos.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
El buey ruin pereceando se descuerna.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
La fortuna es madrina de los necios.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
La peor vejez es la del espíritu.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
A los enemigos bárreles el camino.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Cuenta errada, no vale nada.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
El que nada tiene, nada vale.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Los de Morón como son, son.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
La democracia también genera hombres deshonestos
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Mejor prevenir que lamentar.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Hambre larga, no repara en salsas.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.