Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Hijos y hogar, son la única verdad.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Para presumir hay que sufrir.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
A consejo de ruin, campana de madera.
De lo vedado, un solo bocado.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Perfecto solo Dios.
La cara bonita y la intención maldita.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Dar de comer al diablo.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
El que no ama, no se desilusiona.
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
El muerto se asusta del degollado.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Recoge la memoria nueva lo que no ha podido quitar la vieja.
A pan duro, diente agudo.
Cada día se aprende algo nuevo.
En casa llena el loco no se apena.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Cuando el gato esta ausente, los ratones se divierten.
Lo que sucede en la olla solo el cucharón lo sabe
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
El que necesita, te visita.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Abril llovedero, llena el granero.
Por Santa Lucía achica la noche y agranda el día.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.