Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Ya los perros buscan sombra.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
Camarón que se duerme se lo chima el sapo..
En lo ajeno, reina la desgracia.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Tiempo dormido, no es tiempo perdido.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
Campo abandonado, fuego proclamado.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
La mujer que de día calla por la noche manda.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
De tal colmena tal enjambre.
Cuentas claras, amistades largas.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Quien más sabe, mayores dudas tiene.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Cien gallinas en un corral cada una dice un cantar.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
La paciencia es la llave del paraíso.
Tal vendrá que tal te quiera.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Aquí el más tonto hace relojes.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Variante: Dejar lo cierto por lo dudoso, no es atinado ni provechoso.
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
Al miedo plata; y al amor cariño.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
Me picó una araña y me até una sábana.
Quien siembra, siega.
Boca de verdades, cien enemistades.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.