Es mejor que la ultima peseta la gane otro.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
No digas cuatro hasta que no lo tengas en el saco
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
El que no tranza no avanza.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
El necio dispara pronto sus dardos.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
Saber dónde aprieta el zapato.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Dar la última mano.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Favorecer, es por norma perder.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Sacar las castañas del fuego.
Fruta cara, no es sana.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Detrás de la soga va el caldero.
El mosquito no se apiada del hombre, por más flaco que esté.
Ya murió por quien tañían/doblaban.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
El otoño de lo bello, es bello.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
La mentira busca el rincón.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.