Los refranes antiguos, evangelios chicos.
El cobarde vive, el valiente muere.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Cada día verás quien peque y pague.
El ruin calzado sube a los cascos.
Agrada y te agradarán.
Quien mal cae, mal yace.
El que mucho promete, poco cumple.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
Campana cascada, nunca sana.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
De tal jarro, tal tepalcate.
Primero comer, que ser cristiano.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Las apariencias engañan.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Conquistar el mundo montado a caballo es fácil, es desmontar y gobernar lo que es difícil
Amor con casada, solo de pasada.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
El que poco tiene a poco aspira.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
El que evita la tentación, evita el pecado.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Incluso sin poder gatear quieres correr.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Le dan la mano y se toma el pie.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
La que del baño viene, bien sabe lo que quiere.