Quien no arriesga nada, ni pierde ni gana.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Bien se está San Pedro en Roma, aunque no coma.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
Al hombre mayor, dale honor.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
La Luna no es pan de horno
Formó una tormenta en un vaso de agua.
Dar antes que amagar.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Uno tiene la fama, y otro lava la lana.
En tu casa, hasta el culo descansa.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
La barba no hace al filósofo
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Músico pagado no hace buen son.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
El saco del jugador, no necesita atador.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Chica es la aguja, y se halla si bien se busca.
Cabeza grande y gran cabeza, son dos cosas muy diferentes.
No seas amigo de los necios.
Dar gusto da gusto.
La rana en el fondo del charco no sabe nada del gran Océano.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
A los pendejos ni Dios los quiere.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Jugar con fuego es peligroso juego.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Unos tanto y otros tan poco.
El gusto se rompe en géneros.
Malo es quien es bueno por interés.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
En San Antonio cada pollita pone huevo
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Hay gente tan lista que se pierde de vista.