Con los descuidados, medran los abogados.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Si tengo trompo no tengo cuerda; si tengo cuerda no tengo trompo.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Hablando nos entendemos.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
A dos palabras tres porradas.
Al ratón que no sabe más de un agujero, el gato le pilla presto.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
El mal ajeno no cura el mío.
Quien escribe mucho desvaría
El agraviado, nunca desmemoriado.
El mucho joder empreña.
Más de uno hubiera sido peor, si su fortuna fuera mejor.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Juego y bebida, casa perdida.
Quien prestó, perdió.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
Haz el bien y olvídalo.
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Amigos somos, pero los peces aparte.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Los refranes no engañan a nadie.
Como el espigar es el allegar.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Aprendiz de todo, oficial de nada.
El mal que no es durable, es tolerable.
Haz lo que creas que está bien.
Carro que se rompa en llano, de atrás le viene el daño.
No es por el huevo, sino por el fuero.
Comer y sorber, no puede ser.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Amores y dolores quitan el sueño.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Otros más lerdos mandaron regimientos.
Nadie es culpable, hasta que no se demuestre lo contrario.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Lo raro es caro.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
Mal apaña quien no engaña.