La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
La fantasía es la loca de la casa
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.