El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Zumo de limón, zumo de bendición.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
El pimiento pequeño es más picante.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
De la discusión surge la luz.
Cada mozo lancee su toro.
No busques de qué murió quien carne asada cenó.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Hacer favores, empollar traidores.
Nadie aprecia lo que tiene hasta que lo ve perdido.
Recién muerto, hasta el peor, tiene del santo el olor.
Lo que va viene.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
Acabóse la paja y murió el burro que la tronzaba.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Después de comer miel, nada sabe bien.
A la bota, darla el beso después del queso.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Cuando el hambre es de calor, el pan viejo es fresco.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
Arca abierta al ladrón espera.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
Tamal que es de manteca en las hojas se conoce.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Dama tocada, dama jugada.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
La leña cuando más seca más arde.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan.
El que está en pié, mire no caiga.
Fue por lana y salió trasquilado.
Para su casa no hay burro flojo.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Al espantado, la sombra le basta.
Campana cascada, nunca sana.